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22.02.2013También es diseño

El precio del diseño

A menudo los ejecutivos de cuentas o los propios diseñadores, al tratar con un cliente solemos percibir que éste no posee la información necesaria para valorar el trabajo que desea contratar. ¿Un trabajo de diseño es barato o caro?, ¿por qué existen tantas diferencias económicas en dos presupuestos con conceptos similares?, ¿tanto se tarda en hacer eso?

En mi opinión algunos ejecutivos de cuentas amanecerían en un mundo idílico si cada proyecto que cierran con el cliente se hiciese con sólo pulsar un botón. De este modo no tendrían que explicar cuestiones técnicas o “abstractas” a dichos clientes para hacer saber la razón de determinados plazos de entrega o precios. Pero en otros muchos casos el diseñador es su propio sicario a la hora de fijar el precio de su trabajo; la ilusión por realizar un proyecto concreto, el deseo de ampliar su propio book de trabajos o sentir que no pesan las horas al realizar aquello que “te gusta”.

Quizás nada de esto se pueda cambiar de hoy para mañana, pero los profesionales del diseño en una inmensa mayoría de los casos llenamos nuestro Website de trabajos escrupulosamente presentados y acabados. Pero, ¿qué pasa con nuestros propios procesos de trabajo?, ¿cómo va a saber nadie si algo es barato o caro si se desconoce el esfuerzo y el conocimiento necesario para su creación?

Yo sé que arreglar la avería de un vehículo requiere conocimiento y esfuerzo. La razón es sencilla, he visto las persianas de los talleres subidas y a sus mecánicos trabajar realizando tareas que yo desconozco. Si en lugar de esto, un hombre con camisa y corbata se hubiese pasado a recoger las llaves del coche, volviendo unos días después con todo solucionado, nuestro desconocimiento sobre aquello que no hemos visto nos llevaría a pensar que ese señor se lleva el vehículo, lo enchufa a un ordenador blanco que tiene grabado el dibujo de una manzana mordida, pulsa un botón y el vehículo se arregla. A continuación lo lleva a limpiar y nos lo trae de vuelta junto a una factura que utiliza una terminología que no entendemos bien.

A continuación os dejo un vídeo que muestra una parte del proceso de trabajo del diseño de un “sencillo” tríptico. Creo que subir un poco nuestras persianas y dejar que nuestros clientes vean más a menudo como nos hemos manchado las manos dotará de información y conciencia a la sociedad sobre nuestra profesión.